Un taller de automaquillaje guiado por la fundadora, enfocado en el amor propio y el fortalecimiento de la autoestima.
Este taller fue mucho más que aprender técnicas de belleza. Fue un espacio de conexión, conciencia y empoderamiento, donde cada brocha se convirtió en una herramienta de afirmación personal.
Mientras aprendíamos a resaltar nuestro rostro por fuera, también trabajamos el reconocimiento del valor interno, la seguridad y el amor propio. Aquí no se trató de esconder imperfecciones, sino de mirarnos con respeto, dignidad y orgullo.
Resultado esperado: empoderar a las participantes tanto por dentro como por fuera.
